Trópico de Capricornio

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Trópico de Capricornio

Título: Trópico de Capricornio

Autor: Henry Miller

Año de publicación: 1939

Nº de páginas: 500

Primera lectura de la obra: año 2002

Segunda lectura de la obra: año 2017

En esta obra H. Miller nos habla de sí mismo, incluso el narrador se llama como él, pero por la fuerza que ejerce al hablar sobre hechos que, no lo olvidemos, a veces es posible que sean inventados, y el modo como mediante una prosa poderosa distorsiona el mundo narrado respecto al mundo real o acontecido, me hace pensar todo ello que estamos ante una novela y no ante una autobiografía. Nos cuenta su infancia, su matrimonio, su manera de concebir el mundo, sus deseos de no trabajar y todo lo que ello conlleva. Pese a todo, vemos que Henry trabaja y lo hace bien; Henry fornica con todo lo que se le pone por delante siempre que sea mujer, y lo hace bien, o por lo menos eso nos dice; Henry tiene amigos que son un desastre, pero no importa, él también lo es y por tanto está condenado a entenderse con ellos. En esta novela, H. Miller nos habla de todo, de lo divino y de lo humano, de las pretensiones de hacerse escritor y de los impedimentos que encuentra para serlo. De mujeres, nos habla de mujeres y de sexo, mucho sexo; de sus padres y de su hermana, pero sobre todo de su padre; de las personas que pasaron por su lado y a las que él apenas les hizo caso; de su infancia y los olores inherentes a ella. Es un libro de Henry Miller que habla de Henry Miller, y ante todo hay que reconocer que no se sitúa a sí mismo por encima de nadie, por lo que como mínimo el lector sabe que está leyendo una obra escrita con honestidad. Partiendo del autor como obra, y como hacedor de la obra, toca innumerables temas de un modo que me ha parecido bastante arbitrario; pese a todo no te pierdes leyendo el libro. Es una obra sugerente y sugestiva, muy bien escrita. Por esta novela y otras, dice la crítica entendida que el autor es precursor de la generación beat. Como en algún punto hay que acabar, sólo añadiré que a mí el Henry de Trópico de Capricornio me ha recordado mucho al Ferdinand Bardamu de Viaje al fin de la noche, sobre todo por el distanciamiento moral que ambos guardan hacia sus congéneres.

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