Los pasos perdidos

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Los pasos perdidos

Título: Los pasos perdidos

Autor: Alejo Carpentier

Año de publicación: 1953

Nº de páginas: 344

Primera lectura de la obra: año 2001

Segunda lectura de la obra: año 2018

Portada

Estamos ante una obra en que, todo y que comienza en nuestra civilización, el protagonista de ella se embarca a la aventura, al principio con su amante, de ir a la búsqueda de unos utensilios musicales primitivos que se hallan en la selva amazónica. Con enorme lentitud, Carpentier hace que nos dirijamos a los fundamentos de la civilización, fundamentos que se encuentran en nuestro tiempo pero en distinto lugar, a sólo tres horas de vuelo en avión. Se nos queda la boca abierta cuando el protagonista narrador describe, por ejemplo, los enormes árboles que emergen de los humedales, o las potentes nubes que como mármol gravitan en un cielo que parece de otro mundo.
Ruth, actriz y esposa del protagonista narrador, no representa casi nada para éste. Busca él el consuelo y la confianza en una persona de rasgos psicológicos más juveniles, Mouche, que es quien finalmente le acompaña en un viaje a la selva. Vemos en su periplo un retroceso en el tiempo (pasando por las distintas fases de la civilización humana: Era del Caballo, Era del Perro) hasta que casi llega a alcanzar el génesis de la Humanidad. Varios personajes se cruzan en su camino, pero quizás el más remarcable sea Rosario, mujer que le hace desechar a Mouche para escogerla a ella como amante. Vemos, a lo largo del libro, cómo al personaje narrador cada vez le cuesta más asimilar la occidentalidad de Mouche, a la que llega a detestar.
El protagonista narrador acaba enamorado de la vida en la selva, ya que le parece más pura y atractiva, debido a la ausencia de sofisticación, que la de nuestra civilización. Se instala en un poblado en compañía de Rosario y de otros individuos que resultan arquetípicos de las ciudades fundacionales.
Estamos ante una de las obras capitales de la narrativa hispanoamericana, precursora de la tan famosa Cien años de soledad. Todos los arquetipos de lo real maravilloso ya se dan aquí.
La prosa es deslumbrante, de una calidad excepcional, cargada de palabras y de definiciones que por sí mismas harían grande a cualquier novela. La claridad expositiva es muy buena y el lector no se pierde en esa selva de palabras que es en realidad el libro.
Desde mi punto de vista y como toque personal, diré que me ha parecido ver cierta misoginia a lo largo del texto; las mujeres que describe Carpentier siempre acaban traicionando o tienen un no sé qué de aborrecibles.
Esta obra es de lectura obligatoria para aquellos que desean conocer bien la literatura americana en lengua española.