El guardián entre el centeno

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El guardián entre el centeno

Título: El guardián entre el centeno

Autor: J. D. Salinger

Año de publicación: 1951

Nº de páginas: 288

Primera lectura de la obra: año 1999

Segunda lectura de la obra: año 2018

El modo de pensar de la mayoría de adolescentes se rige por esquemas muy básicos: contradicción, duda, deseo de aparentar más edad de la que se tiene, descaro, decepción por lo que se empieza a vislumbrar del mundo de los adultos. También debemos decir que entre todos estos elementos se encuentra un sentimiento que casi podríamos definir como duda existencial. Ser joven nunca ha sido fácil, estás dejando atrás la infancia a la vez que te abocas con rapidez en el mundo adulto. J. D. Salinger plasma muy bien la mentalidad de un adolescente, Holden Caulfield, que, tras ser expulsado de su colegio, se dedica a vagar por la ciudad de Nueva York durante unos días, antes de reunirse con su familia.
Desde mi punto de vista, la descripción de un adolescente está muy lograda. La obra tiene momentos escabrosos, relacionados con el sexo y con la sexualidad; si no fuese por esto, se podría pensar que es una novela escrita para un público juvenil. Hay cierta negatividad del protagonista, sobre todo a lo que, en la obra, hace referencia al mundo de los adultos, ya que a Caulfield éstos siempre le parecen estúpidos, o por lo menos, según él, tienen comportamientos estúpidos, y a menudo incomprensibles, fuera de toda lógica.
A medida que vamos leyendo, nos damos cuenta de que Salinger, a través de su muchacho, realiza un crítica ácida sobre nuestra sociedad, en la que las nimiedades, el aparentar y el sexo son más importantes que los valores que, según dicen nuestros instructores, debemos tener en cuenta durante nuestras vidas. A Salinger el mundo le parece deprimente, y como así le parece que es, así nos lo muestra; las acciones del personaje son inanes, él nunca va a ninguna parte, se limita a deambular durante todo el libro, y a realizar unas acciones de las que más tarde, si es persona cabal, habrá de arrepentirse.
Me ha parecido una gran novela, el autor muestra muchas tablas y se enfrenta con gran soltura al reto de describir unos días de desenfreno en la vida de un adolescente.
La prosa es eficiente, con un estilo suelto, lúcido.
Desde mi punto de vista, es una obra literaria que hay que leer por lo menos una vez en la vida.