Agravios para Matilda

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Agravios para Matilda

Título: Agravios para Matilda

Autor: José Luis Villarín

Año de publicación: 2016

Nº de páginas: 494

Si hay personas que deseen conocer de primera mano mediante la lectura el mundo de los marginales, sin duda aquí tienen la novela que han de escoger. En esta obra nada se esconde; la tempestuosa relación que mantienen Matilda y Marcelo está vista desde la interioridad de los personajes mediante un narrador que explica y analiza todo.
La acción de la novela se desarrolla casi toda ella en la isla de Tenerife. Marcelo ha llegado allí desde la península y es un extraño en un lugar pequeño en el que desea sentar cabeza. Matilda es de la isla, y muy popular entre sus amigos y conocidos, pese a ser politoxicómana. Después de una primera parte en la que el autor nos conduce con maestría en el deambular por separado de ambos personajes, llega una segunda parte en la cual los dos coinciden e inician una relación sentimental. Decir “sentimental” es adornar mucho lo que en realidad mantienen, ya que a la hora de la verdad todo es un continuo “amarse a golpes”. El maltrato está muy presente en la novela, y el autor es lo bastante hábil para hacernos experimentar lo que lleva a que dos personas que no se aguantan entre sí, pese a todo continúen juntas durante años. La novela acaba lentamente en una tercera parte, también muy extensa como las partes precedentes, en la que se describe minuciosamente cómo ambos personajes acaban haciendo sus vidas por separado, con suertes muy dispares.
Con Villarín podemos decir sin temor a equivocarnos que se ha producido un retorno de la novela psicológica, aquella que antaño, en el siglo XIX, lanzó a la fama a Dostoyevski. Yo no voy a juzgar si el autor hoy reseñado es superior al gran clásico ruso, pero mi impresión como lector es la de que por momentos sí lo supera.
La prosa de la novela es de nivel elevado y lenta; mezcla palabras cultas con otras de enorme grosería; poco descriptiva en lo externo y muy minuciosa en lo interno, o sea, plasma sobre todo las motivaciones de los personajes. Villarín nos habla mucho y muy bien sobre la condición humana. Yo en este aspecto he echado en falta un poco más de positivismo, porque ya sabemos que lo que suele mover e impulsar a los individuos es el autoengaño y el egoísmo, pero tampoco nos faltan cualidades positivas aunque se den en menor medida.
Ahora voy a exponer el resultado de una reflexión que desde hace días me viene rondando por la cabeza: siempre he buscado autores vivos que en un futuro pudieran alcanzar el rango de clásicos. En esta búsqueda, por la vía normal, es decir, con autores editados de modo clásico, localicé a Luis Landero y John Banville. Sin embargo, pese a mis prejuicios iniciales, desde que me introduje en el mundo indie he localizado ya a varios autores que sin duda serán leídos en el futuro: Enrique Vidal, Leticia Meroño Catalina, Esperanza Benayas Caño, Fran M. R. Marín, José Luis Villarín… Y la búsqueda continúa, no se ha parado aquí.